La primera temporada presenta cinco episodios que funcionan como “falsos pilotos” de supuestas series. Cada capítulo explora un género diferente: desde mafias torpes y detectives inútiles hasta realities imposibles y dramas con actores exageradamente intensos. Es una temporada muy experimental donde el humor absurdo destaca por encima de todo, construyendo mundos que se desmontan solos y personajes que se toman demasiado en serio historias que rozan lo ridículo.